Antecedentes

Uno de los compromisos claves tras el triunfo de la elección del No y el fin de la dictadura de Augusto Pinochet, era que el gobierno entrante llamaría a la elaboración de una Nueva Constitución mediante Asamblea Constituyente, pero el esfuerzo se vio truncado por el pacto cívico-militar  de la transición a la “democracia”.

Desde entonces diversos actores sociales han encarado a los partidos políticos de Chile, para que tomen cartas en el asunto y poco a poco algunos de ellos han ido incorporando a sus agendas el retomar el trabajo de dar a Chile una Nueva Constitución como es el caso de la gran mayoría de los partidos del Frente Amplio, el bloque Unidad para el Cambio, sectores de la Democracia Cristiana e incluso algunos partidos más progresistas de la centro derecha.

El problema ha sido el mecanismo para la elaboración de la Nueva Constitución, pues la actual no dice como terminar con ella ni lo faculta en el ámbito de la Ley.

Es por ello que el año 2016 hizo eco en la presidencia de Michelle Bachelet el llamado de la ciudadanía de avanzar en la materia, y se convocó a un proceso para una Nueva Constitución.

En este marco se llevaron discusiones de la materia, a lo largo del país, y se hizo una síntesis de ella. Se esperaba que la Presidenta despachara al Congreso un proyecto de Ley para una Nueva Constitución con tres diferentes opciones, el cual luego debía ser sancionado en un Plebiscito nacional. Eso no sucedió y el proceso se vio truncado.

Con el alzamiento popular de Octubre de 2019, y la clara demanda por parte de la ciudadanía de una Asamblea Constituyente para una nueva Constitución Política, se hizo necesario poner a disposición de los diferentes grupos sociales y personas, organizados en múltiples instancias autoconvocadas (cabildos, asambleas, conversatorios, reuniones, entre otras) esta herramienta de sistematización del trabajo de tales instancias, para producir el texto definitivo que el pueblo de Chile presenta al país para su aprobación.

Entre los actores sociales o institucionales que han destacado en su trabajo por impulsar una Asamblea Constituyente en Chile, destaca lo llevado adelante por el Movimiento Marca AC, el Movimiento por la Asamblea Constituyente y la Red de Estudiantes por la Asamblea Constituyente, así como también, en particular el trabajo intelectual de personalidades como los historiadores Gabriel Salazar y Sergio Grez, el sociólogo Gustavo Ruz, el abogado Constitucionalista Fernando Atria, entre muchos otros.

No obstante lo anterior, atendiendo a las miles de opiniones recibidas por diferentes medios, el proceso abierto en nuestra plataforma quiere ser leal a la iniciativa espontánea de millones de compatriotas que ya han iniciado un proceso de diálogo popular, por lo que nuestra propuesta se basa en el respeto absoluto a dicho proceso, y a cuidar los métodos y técnicas a emplear, para garantizar la autonomía, la total impacialidad del proceso, la democracia participativa y el espíritu que entre todes hemos abrazado en este tiempo.